Destellos de dorado ardor
Rubrican mi piel como suyos.
Suaves cortadas en mis deseos
Dejan desangrar las ansias,
Dicta sentencia la tristeza
Condena a la soledad al alma;
Vuelve el vacío a ser todo
A saturar los días de nada,
Insiste en existir, amarga vida
A fenecer dichoso, bella muerte.
Quema el silencio mis labios.
Mis oscuras divagaciones
Me transportan hasta el centro de mi...
A mi infierno, mi haberno
cierro mis ojos y me quedo
per saecula saeculorum.