Oscura como el averno mismo nació la apatía,
Fue en el apogeo de una fría noche
Cuando los translucidos fantasmas
Llevaron lejos el cántaro de miel desvanecida.
Blanqueabas las lóbregas tinieblas,
Mientras la brava luz ahogaba sin piedad
Tantos suspiros destrozados.
Quebrábase en lamentos la luna,
Escapaban sollozos embriagantes
Haciendo cuartel en medio del alma,
Allí, donde surgían furiosos los recuerdos,
Donde afloraban ardientes los momentos olvidados.
Resoplaba el gélido viento de la madrugada
Tornando el corazón en duro hielo destrozado;
Raptaba la mañana, la soledad acompañante,
Prensaba sin razón las entrañas…
Negaba por opresión el sueño amordazado.
Era el devenir que aparecía impoluto,
Que cercenaba el dolor y ponía en su nombre…
El sueño sempiterno en los ojos cansados.
Se cansan los ojos de soñar, mientras los olvidos despiertan acorralando la conciencia.
ResponderEliminarGracias por volver a escribir.
En tus ojos...un beso.
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