domingo, 21 de noviembre de 2010

Distimias del alma

Como queriendo creer(te), te escuchas atento…
Bendito tonto… miente(te) descaradamente
Hasta que sientas La carcajada siniestra en tu interior.
Aun no conoces, aun no te revelas las artimañas
Creadas por esa, tu lóbrega y desangrada mente.

Las cruentas ganas de vivir tras la imprecisa agonía
De los días que van y vienen sobre ti
Obligan estúpidamente a consagrar tu tiempo
A cubrir tus propios e impíos deseos,
Que importa, vivir es eso… vivir.

No vas a ceder al impúdico porvenir y aunque oprima,
No transas tus adictas emociones con él.
Dejas que venga, que pase y que se haga pasado,
Al final, hallarte sin escudo alguno
Se ha vuelto su "asquerosa suerte".

3 comentarios:

  1. No sirven los escudos cuando nos hayamos desnudos. La vida tiene armas que desangran. Quizás frente al por-venir hay que hacer como el junco, hasta el para-recordar.

    Un resucitado abrazo

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  2. Yo sé mucho de escudos, y en este momento necesitaría uno para poder seguir adelante. Supongo que paso a paso podré irlo forjando para que el dolor no vuelva a entrar.
    Gracias por venir a mi rincón y dejarme tus letras.
    Besos y susurros muy dulces

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  3. Es lo que tiene vivir...transitas la mayoría de las veces desnudo expuesto a todo.
    Nunca se está preparado por muy forjado que esté el escudo, créeme.
    Te beso

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