miércoles, 8 de diciembre de 2010

Liberate tutemet ex inferis

Ha vuelto, en gloria y majestad…
Aquel maldito bastardo tomo su lugar
En mi alma, en mis ganas, en mis ansias.
Entró con el humo de mi cigarro,
Nadando entre las infernales
Olas de mi vaso de tequila,
me embriaga su rabia detestable,
su pasión por el dolor interminable.
Me obliga a alcoholizar los recuerdos
a pegarlos en las podridas paredes de mi mente,
Ahí donde no existen emociones,
Donde los recuerdos son meros cuadros estáticos
Como rayas en la muralla de una celda cualquiera.

Odio sus mentiras, sus insidiosas y pulcras
Maneras de cortarme la espalda
con una caricia o una sonrisa.
odio todo lo que es de mí
Lo que una vez sentí, lo que fui…
Odio la vida, solo por tener que vivirla
El día, por obligarme a abrir los ojos
La sonrisa que me recuerda el dolor
El llanto, que nunca permití en mis ojos.
Odio… me, por mi desesperante estupidez,
por mi aparente sensatez,
por que soy y seré
el mismo imbécil de ayer.

"Errare humanum est; perseverare diabolicum"