Es que no se dan cuenta
Que en este magro terruño
Solo horrendos hedores
toman al muerto y su fortuna.
Caído entre cardos y espinas
Infierno de sangre y sollozos
Se llena la vida de bruma
Y se apagan por fin los dolores.
Se extingue la voz del recuerdo
las promesas incumplidas
Se disipa la luz de su vela
pero la vida, continua...