domingo, 8 de mayo de 2011

Sin importancia

No preciso de ningún consuelo
Pues mis ojos despreciaron el llanto,
No requiero me den sosiego
Pues siempre viví en desencanto.

Por que reclamar compañía
E ignorar a la soledad, mi amiga,
No acepto esa fingida pena
Ni el remordimiento por mis heridas.

Es la lobreguez mi escondrijo
Mi soledad mi única compañera,
Los mementos malditos, mi abrigo
Y los sufrimientos mi perversa cabecera.

4 comentarios:

  1. Cuando los sufrimientos amenacen con taladrar el alma, cuando Oizís vague por la habitación como si le fuera la vida en ello, cuando el desencanto se adueñe de las musas y parezca que la vida dimite, recuerda siempre esto:

    http://www.youtube.com/watch?v=5kn7xrxqZZs&feature=related

    De nada, maifren, de nada.

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  2. A veces la soledad anida en nosotros de una manera que la sentimos propia, y al final, hasta nos reconforta. Que curioso, verdad?.
    Besos y susurros con dulzura

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  3. A veces se vuelven inmunes.

    Mil besos!

    =) HUMO

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  4. Pues ala a sufrir se ha dicho.
    Ni besos ni abrazos ni electroschok para tu congelado corazón.

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