Como saetas de recuerdos vuelan las horas
Feneciendo parsimoniosamente tras
Mil látigos de cuitas e incertidumbres.
Flemático el pensamiento, advierte como
La noche encapsula la romanza suave
De una brisa marina desconsolada,
Mientras, la postrimería de la tarde
Libera una estela de imágenes de un ayer
Metamorfoseado a fuego en un nunca.
Siente su dorso la fría arena del desierto,
Y en su mente galopan a prisa las preguntas
Que no tuvieron o no quisieron respuesta.
Sus ojos inyectados en silencios, advierten
El paso, uno a uno de los días, los que
Sin dejar rastro, mueren al compás
Del sonido gutural de las guitarras.
El ayer muta en un nunca?... quizás el mañana también.
ResponderEliminarEspero que te equivoques poeta, sólo esta vez.
Otros besos al compás.
Todo pasa, aun lo que no queremos.
ResponderEliminarMe gustarón tus letras.
Besos y susurros muy cálidos