Que de morir no me quejo,
Sabiendo que lo estoy haciendo,
Si pudiera escapar rompiendo
Este tiempo y su vil prisa
Que lo de antaño no suaviza
El devenir que dilata el silencio
Pues en cada raudal de emociones
Se hace eco el sufrimiento.
No me quejo, insisto, de mi vida
Ni de mis benditos errores
No me quejo de los pormenores
De tanto sueño maltrecho
De concederte este maldito trecho
Ni de sufrir la felonía
De sentir, si es que de verdad siento,
Que he de morir en la huida.
Callo mis pensmaientos idiotas
Que a mansalva mueven mis dedos
Permitirle decir no debo
Ni en canticos cobardes
Que este loco terror que arde
Se hace dueño de mis deseos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEl tiempo, que cosa mas cruel. Menos mal existe el vino.
ResponderEliminarNo temas a tus deseos, teme no tenerlos.
ResponderEliminarExtrañaba este refugio...
Besos
Magistral.
ResponderEliminarSi he morir -cosa más cierta no hay- y consciente de hacerlo, al menos que haya merecido la pena hacerlo, porque vivir como muerto, no te asegurá la vida despues de haberlo hecho.
De errores se componen todos los acierto, nadie atina a la primera, y si así fuese no sabrá nunca el valor de volverse a enfrentar, tras muchas heridas de guerra...
como se refleja la ausencia... y la decadencia alegria...
ResponderEliminarsalud_os
El miedo mal consejero de los sueños.
ResponderEliminarUn beso