En ocasiones,
Las confusas huellas de un pasado lejano,
Se hacen perceptibles a la fuerza…
Sonríe la putrefacta penumbra
Mientras araña sensualmente la tristeza
Que brota de mi corazón alicaído.
(Siento el murmullo de un viento gélido
Rosar mi espalda)
Transito sin rumbo fijo
El Aqueronte que inunda mis entrañas,
Destronando de sus aguas
Las estelas de sal que dejan los pensamientos.
No para esta vil mente
De rumiar hasta el cansancio
El agrio sabor
De los olvidos recordados,
Sin duda, intenta aceptar
Que no nació para ser libre
Sino para vivir…
Intensamente la muerte.
No hay muerte más viva que aquella a la que tememos...
ResponderEliminarNo hay iniicios ni despedidas... sólo tránsito continuo.
Abrazos, de los de antaño.