Conozco cada rincón de las tinieblas,
Cada escondrijo maloliente
Del abismo que transporta al hades.
Os doy la vida - nos dijo -
Liba de ella su agridulce sabor
Y sacia con él la dependencia Consciente
Al dolor y la podredumbre.
Escúpete a la ciénaga insoportable
De este mar de sangre diluida,
Déjate embriagar por el martirio
De vivir a pecho abierto.
Rasga sin dudar el llanto desaguado,
Vive padeciendo tus heridas abiertas
Y la sal que cimienta las cicatrices.
(Recuerda… no por reír disfrutas la vida, ni con alcohol se apagan los dolores)
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