MOMENTO
Nada se hace eterno cuando blasfeman los pensamientos, sin piedad, rompen la poca cordura que quedan en mí dejándome tendido entre recuerdos, aprieto mis manos, como queriendo apresurar el paso del tiempo y conseguir apagar la luz que aún queda en mis ojos muertos, sello con silencios el deseo y vendando las heridas con delicados desprecios, dejo atormentar mi paciencia con destellos de hielo eterno… en fin, solo en este espacio vacío, dejo que la oscuridad intensa tome mis días y que todo cuando viví, se esfume en una amargo recuerdo.
No eres tú, soy yo… vociferaba un lamento.
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